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Días de la Desobediencia

Calixto Torres S.L.U. 2025

Días de la desobediencia por Jorge de Arco

Días de la Desobediencia

Sucede, a veces, que un libro nace sin un título concreto. Los poemas, sencillamente, van alzándose al par de cuanto uno quiere cantar y contar y, sin embargo, nada se sabe de ese encabezamiento que los aúne. Por contra, hay ocasiones en las que una frase, un verso, un pensamiento… dan pie a un universo lírico que acaba convirtiéndose en un nuevo poemario. Estos Días de la desobediencia son ejemplo, al cabo, de cómo un epígrafe encendió esa mágica llama que lleva a la creación.

 Hay en estos versos una mirada al ayer y al mañana, una mirada que ofrece el privilegio -que no la ventaja- de los años, y que sirve para reconocerse de una forma más profunda, más cómplice. No se trata de un ajuste de cuentas con lo pretérito, porque, en verdad, lo vivido es siempre aprendizaje, dicha futura por cuanto uno es más consciente de este regalo que es la vida.

 Quienes ya no están y me acompañaron, ocupan entre estos versos viva memoria. Quienes siguen a mi lado -y de mi lado-, son el reflejo de mi conciencia y de mi felicidad por ser testigos comunes de nuestro día a día. En mis pasos y en sus huellas habita todo lo que soy y lo que tengo, como el pan bendito, eterno y compartido.

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Amarse en el desorden, 

saber que ya

las sombras no son fieles a su origen.

Resucitar la furia,

negar la flor, la voz de la conciencia.

Hablarle al cuervo ciego de la noche

y escuchar su llamada,

y acudir a su cita.

Vivir entre lo incierto, 

al filo de un lenguaje sin fronteras.

Desviar la mirada

de lo aprendido

y conquistar sin prisa, para siempre,

el alba y sus abismos, 

los días 

           de la desobediencia.

                               ...



OLAS

Tuvimos

la vida

        en

            la 

              palma

                de 

                    tu

              mano.


Tuvimos 

a nuestros pies la fe de las mareas, 

la plata de las olas, su espuma y su vaivén,

su sal en nuestros labios.

Fuimos hijos del agua y de otros cielos,

dichosos en la guerra y la imprudencia,

sencillamente, héroes de amor.

Y, tanto nos quisimos, que creímos

que el horizonte 

era un lugar al que llegar.


Tuvimos

la vida

   en

           la 

                 palma

                  de 

                      tu

                mano.


Y, sin embargo, hoy, tan sólo

somos restos de luz

que miran hacia el alba en soledad.


                               ...



MANTA



Como si aún pudieras coserme en la distancia, 

sigo envuelto en la manta de tu aliento.

A veces, un regalo 

es un adiós,

un lienzo 

de niebla para 

no escuchar más el eco del olvido.

Hoy he doblado en cuatro

aquel pedazo inmenso

de nuestra historia,

zurcido con tus manos,

las mismas que abrigaron la orilla de mis huesos. 

Por cada pliegue asoma, todavía,

nuestra ebriedad sin culpa,

las algas de otro tiempo, esquivas hebras 

de un horizonte ausente,

los hilos de tus labios,

el ojo de tu aguja en mis costuras. 

 

                               ...